martes, 31 de marzo de 2009

Poema: "No te reprocho"


* No te reprocho *

Escalera de colores
se abre en mi mente hacia ti.

Desentrañando razones,
he logrado en estos versos
el concretar mi sentir:

No te reprocho los modos
que tú tienes hacia mí,
pero sabes me distancian
de lo que esperas en ti.

Soy un alma que transita
por los confines del mar,
por abismos insondables
y por todo lo impensable
donde verdad pueda hallar.

Preciso de alas de fuego
que alumbren el más allá,
donde no existen caminos
y sí mucho que explorar,
donde las sombras se anidan
requiriendo de bondad.

Es la bondad ese don
inmerso en los corazones
desprovistos de los miedos,
de egoísmos, de recelos,
que ansían llevar calor,
entusiasmo y colorido
allá donde sean precisos.

No limites esos vuelos
con reproches a mis modos,
sabes que fácil no es
navegar por las alturas
sin tener la cobertura
de un amor aquí en la tierra
que me ayude en la firmeza
de que tengo su ternura.

Escollos como arrecifes
puedes hallar por doquier,
tratando de socavar
tu entusiasmo, tu vigor,
tu confianza y tu fe,
pues somos de sociedad
anclada en el qué dirán
si me salgo de las normas
y vivo ya mi verdad.

Dame de tu amor, mujer,
que te daré de mi Ser.
Déjame tu confianza,
que yo te daré mi vida.
Dame tu apoyo y tu fe,
que te inundaré de luz.
Cúbreme con tu ternura,
que fortaleza tendrás.
¡Bésame mujer, mi amor,
y unamos el corazón!

1 comentario:

  1. * No te reprocho *

    Escalera de colores
    se abre en mi mente hacia ti.

    Desentrañando razones,
    he logrado en estos versos
    el concretar mi sentir:

    No te reprocho los modos
    que tú tienes hacia mí,
    pero sabes me distancian
    de lo que esperas en ti.

    Soy un alma que transita
    por los confines del mar,
    por abismos insondables
    y por todo lo impensable
    donde verdad pueda hallar.

    Preciso de alas de fuego
    que alumbren el más allá,
    donde no existen caminos
    y sí mucho que explorar,
    donde las sombras se anidan
    requiriendo de bondad.

    Es la bondad ese don
    inmerso en los corazones
    desprovistos de los miedos,
    de egoísmos, de recelos,
    que ansían llevar calor,
    entusiasmo y colorido
    allá donde sean precisos.

    No limites esos vuelos
    con reproches a mis modos,
    sabes que fácil no es
    navegar por las alturas
    sin tener la cobertura
    de un amor aquí en la tierra
    que me ayude en la firmeza
    de que tengo su ternura.

    Escollos como arrecifes
    puedes hallar por doquier,
    tratando de socavar
    tu entusiasmo, tu vigor,
    tu confianza y tu fe,
    pues somos de sociedad
    anclada en el qué dirán
    si me salgo de las normas
    y vivo ya mi verdad.

    Dame de tu amor, mujer,
    que te daré de mi Ser.
    Déjame tu confianza,
    que yo te daré mi vida.
    Dame tu apoyo y tu fe,
    que te inundaré de luz.
    Cúbreme con tu ternura,
    que fortaleza tendrás.
    ¡Bésame mujer, mi amor,
    y unamos el corazón!
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